Crimen pasional

  • Ástor Piazzolla, Pierre Philippe

PRÓLOGO

Dos meses antes del comienzo de la Segunda Guerra mundial, los Estados Unidos les niegan la entrada a 963 refugiados judíos, inmediatamente devueltos a Alemania y posteriormente deportados a diversos campos de concentración. Otros hechos destacados de ese momento son la entrada del mariscal Philippe Pétain a la Academia Francesa y la anexión turca de una porción de Siria, la transformación del reino de Siam en Tailandia y, también, la ejecución en Versalles de Eugen Weidmann, conocido para la fama como “el asesino de mirada de terciopelo” y “el monstruo de Voulzie”. 
Nacido el 5 de febrero de 1908 en el seno de una familia pequeño burguesa de Frankfurt, Weidmann quedó a cargo de sus abuelos maternos, quienes lo criaron en Colonia cuando su padre se enroló en el ejército para participar de la Primera Guerra.
Ya adolescente, el robo de un reloj en el vestuario del colegio lo lleva a pasar una temporada en un instituto correccional. Luego parte a Canadá, donde nuevas tropelías le valen una condena en la cárcel, al cabo de la cual es deportado a Alemania. Ya en su país planea secuestrar a la hija de un hombre de negocios. Pero el plan fracasa y pasa cinco años y ocho meses en la cárcel, donde conoce a Roger Million y Jean Blanc, sus futuros secuaces. Los tres hombres deciden crear una sociedad criminal dedicada a los secuestros extorsivos.
Cumplida la condena, a Weidmann lo interroga la Gestapo. Luego, misteriosamente, aparece en París, adonde llega el 15 de mayo de 1937. Más adelante, considerando la imposibilidad de 
dejar Alemania luego de una condena, hará que los diarios consideren brevemente a Weidmann como un agente secreto de los nazis.
Con Million y Blanc alquila una villa en La Voulzie, en La Celle- Saint-Cloud, un rico suburbio al oeste de la ciudad. Allí planean encerrar a los secuestrados. Allí enterrarán a sus víctimas. La primera es Jean Koven, una bailarina estadounidense que muere estrangulada por Weidmann. A ella la siguen otras cinco personas, todas asesinadas de un tiro en la nuca luego de robarles pequeñas sumas de dinero. Después es el turno de Jeannine Keller, muerta a culatazos en el bosque de Fontainebleau, el del empresario Roger Leblond, el del judío alemán Fritz Frommer –ex convicto al que ma-
tan para evitar ser denunciados por él–, el del agente inmobiliario Raymond Lesobre. La mayoría de las víctimas aparecerán más tarde enterradas en el sótano de La Voulzie.
El 8 de diciembre de 1937, una serie de pistas en la investigación del último crimen lleva a la policía a la villa de Weidmann. Se produce una pelea, Weidmann hiere a dos oficiales, pero uno de ellos lo desmaya de un martillazo en la cabeza.
Interrogado en la comisaría, Weidmann se declara culpable y revela espontáneamente sus crímenes pero no a sus cómplices. Estos se entregan voluntariamente y todos son sometidos a juicio. Día tras día, la prensa se ocupa del “asesino dandy”. Los psiquiatras lo califican como “degenerado superior”. Llega el veredicto: 
Millon deberá cumplir 20 meses de prisión, Blanc y Weidmann serán guillotinados. Un día antes de la ejecución, el presidente Albert Lebrun conmuta la pena de Blanc por la de prisión perpetua. No es el caso de Weidmann. 
El 17 de junio de 1939, en la entrada de la cárcel de Versalles, Weidmann es guillotinado. Una demora administrativa permite a los periodistas y a los curiosos asistir a la ejecución a plena luz del día. El público desborda a las autoridades. Cuando rueda la cabeza, la multitud corre a mojar sus pañuelos en la sangre de Weidmann. El dato es corroborado por el actor Christopher Lee, un niño por entonces, quien casualmente asiste al aquelarre y años después lo cuenta en su autobiografía. Por el escándalo y los detalles morbosos, ésa será la última ejecución pública que tenga lugar en Francia. 
Ésa es la historia de Weidmann. No debe confundírsela con la que sigue a continuación, que aquí se cuenta porque en la Argentina se mata a una mujer cada 30 horas. Entre el 1º de junio de 2015 y el 31 de mayo de 2016 hubo 275 mujeres asesinadas. Sólo en los primeros 43 días de este año se cometieron un total de 57 femicidios. Por eso. 

Jorge Fondebrider